Leyéndolo,quite y agregue párrafos,aquí y allá, esta oración queda mejor aquí abajo,tal vez este otro por acá, y así, casi haciendo plagio,utilicé los poemas de Girondo Olivero a mi favor:
"La mirada del público es corrosiva,pantanosa, con ojos abiertos con cierto jubilo.Brazos, piernas amputadas,cuerpos que se reintegran,cabezas flotantes de caucho. Por ochenta centavos,los fotógrafos venden los cuerpos de las mujeres que se bañan. El mar que solo es iluminado por algunas luces trasnochadas, se vuelve todo oscuro,y frío,y silencioso, y solitario,al apagarse . Un olor a muerte se cuela por sus narices y se hace presente en su memoria.Grita soltando un alarido desgarrador,rasguña las paredes de sus recuerdos, se asfixia,quiere escapar de allí".
"Frescor de los vidrios al apoyar la frente en la ventana.Luces trasnochadas que al apagarse nos dejan todavía más solos.Telaraña que los alambres tejen sobre las azoteas.Trote hueco de los jamelgos que pasan y nos emocionan sin razón"- Nocturno (20 poemas para leer en el tranvía).
"A las dos,cuando la ola de los empleados de romper con los umbrales de tanta casa,Villa del parque se pone desierta y luminosa.Por Tinogasta Y zamudio bajó Clara taconeando distintamente,saboreando un sol de noviembre roto por las islas de sombra que le tiraban a su paso los árboles de Agronomía". Fragmento de Ómnibus(Julio Cortazar)
La fila,cada vez más larga y bulliciosa,que espera a la linea 41,cruzaba el metrobus desde su parada, que se encontraba estacionado justo en el inicio de la cuadra, hasta casi llegar a la siguiente calle- aquella en la que doblan otras tantas líneas, Juramento. Laura estaba unos pasos atrás del principio de la fila,no estaba lejos, pero le preocupaba más las casi cien personas que estaban detrás de ella. ¿Cuanto tiempo habrá pasado?¿Tal vez unos treinta minutos? Treinta minutos sin ver pasar ningún 41.Los pies de los pasajeros gritaban de cansancio y el humor y la plática se había vuelto amarga y tajante.Nadie estaba para soportar mucho tiempo más. Por fin, lograron divisar la luz verde de los carteles que señalaban el destino final de la linea maldita. Cinco colectivos seguidos arribaron en el metrobus y los casi cien pasajeros se distribuyeron en cada uno, dispersándose con una inquietante rapidez. Laura se subió al último, que al igual que los que estaban adelante,se encontraba lleno. Se apretujó contra una señora de avanzada edad que la miró molesta. Señora,no hay mucho espacio,deje de joder Pensó ella,pero no dijo nada.Sintió un empujón detrás de ella que la incomodó y al darse la vuelta vio a un hombre con expresión amargada y vulgar. Su boca murmuró un "perdoname hermosa" y sus ojos iban de arriba a abajo analizándola. Laura se apartó y empujando un poco se corrió de ahí. Quedó pegada contra una de las paredes del colectivo y decidió que era mejor quedarse ahí. Justo cuando el 41 estaba a punto de empezar a andar, un chico un poco alterado se subió. Le indicó al chofer hacia donde iba y formuló un gesto de sorpresa combinada con un poco de fastidio al ver cuanto le había cobrado por el viaje,pero apoyó la tarjeta de igual manera,resignado. Laura lo miraba,escondida detrás del brazo largo de un hombre un poco mayor que se agarraba de la baranda de arriba, y de una señora que cada dos por tres se movía y golpeaba con la cartera a la otra mujer adelante de ella. El chico barrió con su mirada su entorno hasta pasar los ojos por los de Laura, se le quedó mirando menos de un segundo y volteó hacia adelante para meterse entre aquel juego de tetris de personas. Se posicionó unos metros más allá y como pudo agarró el celular,desconectándose de su alrededor. Laura miró hacia afuera y vio como afuera se volvía todo confuso por la velocidad. Ya era de noche. No era un viaje tan largo de todos modos. Miró hacia adelante y vio que aquel chico la miraba, con disimulo pero lo hacia.Volteó su vista hacia el celular otra vez, y deslizó su pulgar en la pantalla. Laura sonrió sin darse cuenta y miró hacia la mujer que seguía moviéndose de un lado para el otro. El 41 giró en Congreso, en la siguiente parada no había mucha gente como ella esperaba, pero sí bajaron bastantes,dejando que respire y tomando un poco más de espacio a su alrededor. Ya faltaba poco. Miró hacia aquel chico, no parecía haber apartado la vista de su celular en ningún momento, lo vio sonreír por algo,probablemente algún chiste, y escribir ágilmente en su celular. El 41 pasó por la Avenida Crámer, y algunos subieron,pero el colectivo ya no estaba tan lleno. Había hasta asientos disponibles,pero ella ya estaba a punto de bajarse. El chico tampoco se sentó,solo se apoyó en el barandal de discapacitados, del otro lado de donde estaba Laura. lo volvió a mirar y él también desvió los ojos hacia ella. Pasaron Balbin, Laura se aproximó a la puerta del medio, mientras que se acomodaba la mochila y se cerraba bien la campera,porque el frío que había empezado a hacer aquella mañana le daba la bienvenida al otoño. El 41 pasa Superí antes de que cambie el semáforo, ella toca prematuramente el botón del timbre y al conductor no pareció agradarle. Cambia el semáforo de Roque Perez de rojo a verde y el colectivo se mete de lleno por la calle sin tantos autos por no ser hora pico. La puerta del medio se abre antes de que el vehículo se detenga y cuando este por fín ha dejado de moverse, Laura se siente segura para bajarse. Camina algunos pasos y se da la vuelta, hacia el chico que no se ha bajado del 41 pero que la ve desde adentro. La está mirando,esta vez sin un poco de disimulo, sin el celular conectado a su mano, solo un par de ojos.
La puerta se cierra y el 41 arranca rápidamente,alejándose hasta perderse bajo el túnel.
Ómnibus me hace acordar a esta estrofa de
Spinetta-Cantata de puentes amarillos:
"Sube al taxi nena
Los hombres te miran
Te quieren tomar
Los hombres te miran
Te quieren tomar
Ojo el ramo nena
Las flores se caen
Tenés que parar"
Las flores se caen
Tenés que parar"
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