viernes, 17 de mayo de 2019

Te trepamos, vos dormí



                                     

 Volvimos a tener diez años subiéndonos a esos viejos árboles. Ya casi que me olvido de cómo era que se trepaban. ¿Era agarrarse de sus deformidades primero y luego comenzar a escalar?¿O saltar y agarrarse de lo que te encuentres? Tampoco recordaba los raspones en las rodillas de haberlas rozado contra el tronco, o el ligero dolor en las manos por agarrarse con fuerza.
En diez minutos,nos remontamos ocho años atrás.
Nuestro tiempo en el pasado, y aquel árbol viejo,con los años que tiene, seguramente debió soportar a varios trepar por sus piernas,aterrizar en su estómago y colgarse de sus brazos.
Pero no parece molestarle, él sigue durmiendo. Duerme en los días de sol y balancea sus hojas inconscientemente junto al vientito de verano, duerme en los días tormentosos de lluvia y sus brazos se revuelven furiosos junto al ventarrón.

Duerme,y no despierta jamás. Podría decirse que su tiempo está estancado,pero él aún sigue creciendo. Sin embargo, ¿Se le puede llamar "vida" al continuo crecimiento de nuestro cuerpo,pero no de nuestra alma?





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