domingo, 19 de mayo de 2019

Ya pasó el tren



Doblamos por una calle y nos abordaron los recuerdos. ¿Cuanto tiempo pasó, desde que nos emocionábamos cuando pasaba el tren? Salíamos del colegió, a eso de las 4:20 de la tarde, en casa nos esperaba la merienda y los programas viejos que ahora ya no pasan, las chicas superpoderosas, Hannah Montana y Coraje el perro cobarde. Doblábamos la calle, a la izquierda y luego todo derecho, y a mitad de cuadra se comenzaba a escuchar el aviso de aquella señal con luces y las barreras bajaban. El tren estaba por pasar.
Nos acercábamos corriendo hasta donde se podía avanzar, sin dejar de escuchar al adulto que nos acompaña las mismas palabras que repite todas las tardes "No cruces las vías cuando las barreras están bajas". Mientras veíamos como el tren comenzaba a avanzar, nos preguntábamos por qué los adultos se contradicen tanto, si ellos mismos a veces cruzan cuando no se puede. Rápidamente aquel pensamiento se nos borraba de la cabeza cuando veíamos como aquel gigante de metal se acercaba hacia nosotros, cada vez con más velocidad. La confusión era reemplazada nuevamente por la emoción. Levantábamos la mano y la sacudíamos con jubilo mientras el tren nos respondía nuestro saludo con un "Tú-Tú", lo nos emocionaba mucho más. Y con su partida, esperábamos hasta la tarde siguiente para verlo de nuevo .

Eso es lo que vimos hoy, aquella emoción que nosotros perdimos hace tiempo. ¿En qué momento nos damos cuenta de que no tiene sentido alguno emocionarse por su pasada?¿ En qué momento dejamos de emocionarnos?¿Hay un momento preciso, con fecha y hora, en el que crecemos? ¿En el que dejamos de saludar felices al maquinista de aquel tren? ¿En el que comenzamos a cruzar las vías cuando las barreras están bajas? ¿En que momento dejamos de hacer oídos sordos a las preocupaciones que nos rodean y ,con el tiempo, se vuelven parte de nosotros?

Hoy doblamos por una calle y nos abordaron los recuerdos...


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