martes, 7 de mayo de 2019

Caminar por Bs. As

 Las veredas bajo el sol realmente se hacían largas, eran distintas a pesar de que ya habíamos estado ahí. Ahora era diferente, había muchos autos pero al instante en que se convertía un profundo silencio solo se escuchaban los changuitos de las personas pidiendo limosnas, el arrastre de sus pies, sus bolsas, su miseria.

Esas escaleras inmensas que parecían no terminar nunca, cuanto más subíamos más largas eran. Bajar, subir, ver la cuidad desde otro punto de vista, de lo más alto, de ser pequeños convertirnos en grandes. Ver cada mínimo detalle, ver que siempre vemos las cosas de la misma forma, poder al fin abrir los ojos y ver cosas que antes no podíamos ver, pero no porque no estuvieran, si no porque nos negábamos a ver casi involuntariamente, como si eso fuera parte de nosotros. Nos terminábamos creando un mundo que no existía, queríamos evitar el hecho de que lo estábamos destruyendo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario